La
Exposición Prolongada (EP) está arraigada en la Teoría
del Procesamiento Emocional del Trastorno de Estrés Postraumático
(TEPT). Esta teoría enfatiza que debe tener lugar un procesamiento
especial del hecho traumático para ayudar a reducir los síntomas
de TEPT.
El procesamiento emocional reduce exitosamente los síntomas
de TEPT. Dentro de las Terapias Cognitivo Conductuales para el tratamiento
del TEPT encontramos la Modalidad de Exposición Prolongada
de Bárbara Rothbaum, Exposición Prolongada con Reestructuración
Cognitiva y Exposición Prolongada más Entrenamiento
de Inoculación de Estrés.
El
tratamiento de Exposición Prolongada incluye Psicoeducación:
Educación sobre las reacciones comunes frente al trauma.
Reentrenamiento respiratorio, es decir, enseñarle cómo
respirar tranquilamente.
Exposición imaginaria y en vivo (“en la vida real”)
repetida a situaciones y actividades evitadas porque recuerdan la
experiencia traumática y producen ansiedad o angustia.
Exposición imaginaria prolongada y repetida a los recuerdos
del trauma.
Las exposiciones imaginarias y en vivo son el núcleo del tratamiento.
Estas técnicas fueron seleccionadas porque existen muchas evidencias
demostrando que efectivamente reducen la ansiedad y la angustia en
gente que sufre trastornos de ansiedad, tales como fobias especificas,
trastorno de pánico, de ansiedad social y obsesivo compulsivo.
20
años de investigación han comprobado que la EP es efectiva
para reducir los síntomas del TEPT y otros trastornos relativos
al trauma, tales como depresión, ansiedad general e ira.
El propósito de la exposición imaginaria y en vivo es
ayudar a procesar emocionalmente los hechos traumáticos, asistiendo
al sujeto para enfrentar los recuerdos de su trauma y las situaciones
asociadas con estos recuerdos. Es un medio poderoso para que aprenda
que los recuerdos del trauma y las situaciones o actividades asociadas
con ellos no son lo mismo que el trauma. Se dará cuenta no
solo que recordar el trauma no es peligroso sino que está a
salvo al experimentar los evocadores del mismo. La ansiedad y angustia
que siente al principio, disminuirán con el tiempo y será
capaz de tolerarla. En última instancia, este tratamiento lo
ayudará a recuperar su vida del TEPT.
La
Terapia de Exposición Prolongada se sustenta en la Teoría
del Procesamiento Emocional desarrollada por Edna Foa y M. J. Kozak
como medio para entender los trastornos de ansiedad y cómo
la terapia de exposición reduce sus síntomas. Se se
basa en la idea de que el miedo está representado en la memoria
como un “programa” para huir del peligro. La estructura
de miedo incluye diferentes tipos de información, incluyendo
la que se refiere a lo que tememos, llamada estímulos del miedo
(ej. un oso), respuestas de miedo (ej. se acelera el ritmo cardiaco)
y el significado asociado a los estímulos (ej. los osos son
peligrosos) y respuestas al estimulo (ej. latido acelerado significa
que tengo miedo). Cuando un temor es real lo llamamos normal ya que
la estructura de miedo contiene información sobre cómo
responder mejor a la amenaza real. Entonces, sentir miedo o terror
al ver un oso y tratar de huir son respuestas apropiadas y pueden
ser vistas como una reacción de temor normal y útil.
De acuerdo con Foa y Kozak, una estructura de miedo se vuelve problemática
cuando (1) la información en la estructura no representa el
mundo con precisión (2) las respuestas físicas de huida/evitación
son disparadas por estímulos inocuos, (3) las respuestas de
miedo interfieren con el funcionamiento cotidiano y (4) los estímulos
inofensivos y las respuestas son considerados peligrosos.
Foa
y Kozak propusieron que son necesarias dos condiciones para cambiar
la estructura de miedo irreal y anormal y reducir así los síntomas
de ansiedad.
Primero, el temor y la ansiedad de la persona deben ser disparados
o activados. Si no se hace, la estructura de miedo no cambia.
Segundo, una información realista (ej. hablar de la experiencia
traumática y recordar que no me hizo colapsar) necesita reemplazar
a la información original e irreal en la estructura de miedo
(ej. me voy a venir abajo si me permito hablar o pensar en el trauma).
La Terapia de Exposición cumple con estas dos condiciones.
Algunas
veces, la gente también piensa que si confronta con lo que
teme, su ansiedad será tan alta que va a “perder el control”
o “volverse loca”. Pero la investigación ha demostrado
que cuando enfrentan aquello que temen de una manera terapéutica,
también disipa ese tipo de ideas. La Dra. Foa y sus colegas
han publicado varios trabajos que describen de qué modo este
tratamiento ayuda a la gente con TEPT.
Uno
puede preguntarse por qué algunos sobrevivientes del trauma
contraen TEPT y otros no. Dentro del marco de la Teoría del
Procesamiento Emocional, la aparición de TEPT crónico
es causada por una falla para procesar completamente el recuerdo traumático.
Entonces, la meta de la terapia para TEPT es promover el procesamiento
emocional. La exposición a los estímulos temidos resulta
en la activación (traer a la mente) de la estructura de miedo
relevante y al mismo tiempo provee información realista sobre
la probabilidad y costos de las consecuencias temidas. Además
del miedo a una amenaza externa (ej. ser atacado nuevamente), como
las creencias inexactas o irreales sobre la ansiedad misma, (tal como
la de creer que la ansiedad no desaparece nunca o que va a lograr
que “pierda el control” o se “vuelva loca”),
son rectificadas durante la exposición. Esta información
nueva se adquiere durante la sesión de terapia de exposición
que cambia la estructura de miedo y causa que la persona sienta menos
miedo la próxima vez que enfrente esa situación y por
lo tanto, resulta en una reducción de los síntomas de
TEPT.
La
Exposición Prolongada para el tratamiento del TEPT funciona
trayendo a la mente la estructura del miedo, confrontando deliberadamente
los pensamientos e imágenes relativos al trauma y aprendiendo
que es muy improbable que suceda lo que teme.
Enfrentando
los recuerdos y evocadores del trauma, la gente se da cuenta que pueden
tolerar estas situaciones y que no les sucede nada malo. También
reconocen que su ansiedad disminuirá aun cuando estén
enfrentando sus miedos. Descubren que no se vuelven locos ni pierden
el control. Los ejercicios de exposición imaginaria y en vivo
lo ayudan a diferenciar entre el hecho traumático y otros similares,
pero no peligrosos. Eso le permite ver el trauma como un hecho específico
ocurrido en tiempo y espacio, lo que lo ayuda a superar sus sensaciones
y pensamientos de que el mundo entero es peligroso y que es completamente
incompetente para tratar con él. En gran medida, a menudo la
gente con TEPT manifiesta que pensar sobre el evento traumático
los hace sentir como si estuviera ocurriendo de nuevo. La exposición
imaginaria repetida al recuerdo traumático los ayuda a distinguir
entre pasado y presente. Le permite darse cuenta que aunque recordar
el trauma puede ser emocionalmente perturbador, éste no está
sucediendo otra vez y por lo tanto pensar en él no es peligroso.
También ayuda a las personas a pensar en forma diferente sobre
lo que les ocurrió. Por ejemplo, alguien que se siente culpable
por no haber resistido más a su agresor, puede reconocer pronto
que el ataque habría sido mucho peor si se hubiera resistido.
Todos estos cambios reducen los síntomas de TEPT y provocan
una sensación de dominio y competencia. En cada sesión,
después de la terapia de exposición, hablará
con su terapeuta sobre la experiencia, cómo se siente y pensar
acerca de ella y de qué modo cambia a través del tiempo.
Este “procesamiento” también ayuda a cambiar su
estructura de miedo.